TIJUANA, B.C. – Un giro inesperado sacude el emblemático y aún no cerrado caso del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta. Jorge Antonio Sánchez Ortega, ex agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y figura históricamente señalada como el presunto segundo tirador en el magnicidio de 1994, fue detenido este sábado en Tijuana, Baja California.
Hasta el momento, la Fiscalía General de la República (FGR) no ha revelado oficialmente el motivo exacto de su aprehensión, lo que ha disparado las especulaciones en torno a la reapertura del caso Colosio o a cargos completamente distintos.
Detalles de la Captura y Situación Legal
De acuerdo con el Registro Nacional de Detenciones (RND), la detención de Sánchez Ortega se efectuó el sábado 8 de noviembre a las 4:37 de la tarde. El operativo tuvo lugar en la colonia Los Reyes, de Tijuana, específicamente sobre la Avenida de los Reyes, en la intersección con la calle Rey Baltazar.
La acción fue ejecutada por elementos de la Policía Federal Ministerial, y el ex agente del Cisen fue trasladado de inmediato a la Delegación de Tijuana de la Fiscalía General de la República (FGR). Según la información preliminar, Sánchez Ortega se encuentra actualmente a disposición de un juez federal, lo que subraya la seriedad de los cargos, aún desconocidos.
Un Nombre Vínculado al Magnicidio
El arresto de Sánchez Ortega revive uno de los episodios más polémicos y debatidos en la historia reciente de México. Como se recordó en este diario, el ex agente fue detenido originalmente el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, el mismo lugar donde fue abatido el candidato presidencial del PRI.
En aquel momento, las pruebas que justificaron su aprehensión fueron contundentes:
Su chamarra estaba salpicada con sangre del abanderado presidencial.
La prueba de rodizonato, utilizada para identificar residuos de disparo, supuestamente arrojó un resultado positivo.
Sin embargo, la entonces Procuraduría General de la República (PGR) lo dejó en libertad apenas un día después de su detención, al concluir que el arma homicida fue únicamente la utilizada por Mario Aburto Martínez, el asesino confeso.
La detención de este personaje clave y controvertido, casi treinta años después del crimen, coloca nuevamente bajo los reflectores la teoría del 'segundo tirador' y el expediente Colosio.

