Esta medida, que surge tras años de intensos debates científicos y éticos, establece que el acceso a las competencias femeninas estará reservado para mujeres biológicas, exigiendo un resultado negativo en la prueba de dicho gen, el cual es el principal determinante del desarrollo masculino.
El COI detalló que la política no es arbitraria, sino que se sustenta en evidencia médica para garantizar tres principios: equidad competitiva, seguridad física (especialmente en deportes de contacto) e integridad institucional.
Protocolo de detección:
Método: Muestra única de saliva o sangre (aplicable una sola vez en la carrera de la atleta).
Requisito: Resultado negativo del gen SRY para competir en la rama femenil.
Reubicación: Atletas transgénero XY y personas con trastornos sensibles a andrógenos serán dirigidas a las categorías masculinas.
El Comité reconoció que existen matices biológicos. Por ello, se permitirán excepciones tras una evaluación médica rigurosa para casos de:
Síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos.
Diferencias del Desarrollo Sexual (DSD) que se demuestre no generan una ventaja competitiva derivada de la testosterona.
La decisión es una respuesta directa a la crisis de legitimidad vivida durante los Juegos Olímpicos de París 2024. En aquel certamen, las boxeadoras Imane Khelif (Argelia) y Lin Yu-ting (Taiwán) se convirtieron en el epicentro de una controversia global.
A pesar de tener condiciones de DSD, ambas fueron autorizadas para competir y terminaron ganando la medalla de oro en sus respectivas categorías (66 kg y 57 kg). Las críticas de gobiernos, federaciones y otras atletas sobre una supuesta ventaja injusta obligaron al COI a unificar criterios que anteriormente estaban fragmentados entre las distintas federaciones internacionales.
Como era de esperarse, el anuncio ha polarizado a la opinión pública y a la comunidad deportiva:
A favor: Diversas organizaciones de atletas femeninas celebraron la medida, calificándola como un triunfo para la protección de los derechos de las mujeres biológicas y la justicia deportiva.
En contra: Defensores de derechos humanos y colectivos LGBTQ+ han tildado la política de "excluyente", advirtiendo que el uso de pruebas genéticas podría derivar en la estigmatización de atletas con variaciones biológicas naturales.
El COI enfatizó que, aunque la política entra en vigor para la justa de Los Ángeles (del 14 al 30 de julio de 2028), las federaciones internacionales tienen la tarea inmediata de alinear sus propios reglamentos con estos nuevos estándares globales. Se espera que en los próximos meses se publiquen los manuales técnicos para la implementación de las pruebas.

