Lo que debía ser el desenlace de las hostilidades contra el régimen de los ayatolás se transformó, este jueves, en una exhibición de la volubilidad presidencial. Mientras el Pentágono movilizaba tropas sugiriendo una inminente ofensiva terrestre, Trump utilizaba su red social, Truth, para anunciar una prórroga del ultimátum hasta el 6 de abril.
Según el mandatario, la extensión se dio "a petición del Gobierno iraní" debido a que las negociaciones "van muy bien". Sin embargo, la narrativa de paz contrasta con los datos de The Wall Street Journal, que revelan planes del Pentágono para enviar 10,000 soldados adicionales de infantería, sumándose a los 57,000 ya desplegados o en camino a la región.
En una de sus ya habituales reuniones de gabinete televisadas, el presidente ofreció un espectáculo que mezcló la alta estrategia militar con la anécdota trivial. Entre ataques a la prensa por cuestionar la opacidad del conflicto y una inusitada loa de cinco minutos a su rotulador favorito de la marca Sharpie, Trump intentó calmar el malestar doméstico:
Gasolina: Anunció la disposición de suspender el impuesto federal al combustible, en un momento donde el galón roza los 4 dólares.
Propaganda de guerra: Insistió en el éxito de las tropas, respaldado por un gabinete que, según observadores, muestra una creciente resistencia a contradecir al Ejecutivo.
El "resumen" de inteligencia: Fuentes citadas por la cadena NBC aseguran que el reporte diario de inteligencia que recibe el presidente consiste en videos de uno o dos minutos con clips de explosiones y ataques exitosos, descritos por informantes como "cosas volando por los aires".
Pese al caos de mensajes, el Secretario de Estado, Marco Rubio, intentó dar un marco temporal a la crisis el pasado viernes, asegurando que el fin del conflicto es "cuestión de semanas, no meses". No obstante, la falta de una hoja de ruta clara para la salida de las tropas —lanzadas hace un mes en conjunto con Israel— revive los fantasmas de las retiradas caóticas de Afganistán en 2021.
Con el reloj corriendo hacia el 6 de abril, la comunidad internacional observa si la administración Trump busca una victoria diplomática real o si la movilización de blindados es el preludio de una escalada que el propio presidente afirma querer evitar.
