JUPITER ISLAND, FLORIDA – La leyenda del golf mundial, Tiger Woods, vuelve a enfrentar una crisis personal y legal tras revelarse detalles alarmantes sobre el accidente automovilístico que protagonizó el pasado 27 de marzo. Según el informe oficial de la Oficina del Sheriff del condado de Martin, el deportista conducía bajo efectos que comprometían seriamente su capacidad al volante.
El incidente ocurrió en una zona residencial de Jupiter Island, donde Woods, a bordo de una camioneta Land Rover a alta velocidad, rozó otro vehículo antes de terminar volcado sobre un costado.
Los agentes que asistieron a la escena describieron un panorama preocupante. El reporte detalla que el golfista presentaba:
Comportamiento letárgico y movimientos extremadamente lentos.
Ojos rojos, vidriosos y pupilas dilatadas.
Posesión de píldoras en sus bolsillos, identificadas posteriormente como hidrocodona.
La hidrocodona es un potente opioide recetado para el dolor moderado a severo, cuyos efectos secundarios incluyen la disminución de los reflejos y la alteración de la coordinación motriz. Al ser cuestionado por los oficiales, Woods admitió el consumo de fármacos: “Tomo unos cuantos”, respondió al ser interrogado sobre el uso de medicamentos recetados horas antes del impacto.
Además del posible influjo de sustancias, el propio Woods confesó a las autoridades que se encontraba distraído al momento del choque. Según su declaración, estaba manipulando la radio y utilizando su teléfono móvil, factores que, sumados a la alta velocidad, resultaron en la pérdida de control de la unidad.
El oficial encargado del caso fue tajante en sus conclusiones: basado en su experiencia y observaciones de campo, las capacidades del conductor estaban tan disminuidas que era incapaz de manejar de forma segura.
A sus 50 años, Tiger Woods es unánimemente reconocido como uno de los mejores atletas de la historia, habiendo revolucionado el golf con múltiples títulos de Grand Slam. Sin embargo, este nuevo episodio se suma a una lista de polémicas personales y lesiones que han marcado la etapa madura de su carrera.
"El caso vuelve a poner sobre la mesa el riesgo de conducir bajo el efecto de medicamentos controlados, incluso si estos cuentan con prescripción médica", señalaron expertos en seguridad vial tras conocerse el reporte.
Mientras las investigaciones continúan, Woods enfrenta ahora no solo posibles cargos legales en el estado de Florida, sino también un nuevo golpe a su imagen pública en un momento donde su futuro en el deporte profesional vuelve a ser incierto.

