BAMENDA, CAMERÚN – En el punto más crítico de su gira africana, el Papa León XIV lanzó ayer una de las condenas más feroces de su pontificado. Desde la catedral de Bamenda, en una región azotada por la violencia, el primer Papa nacido en Chicago denunció que el mundo está siendo “devastado” por la ambición de unos pocos, en un mensaje que resonó con fuerza no solo en el continente africano, sino directamente en Washington.
Bajo una estricta escolta militar y a bordo de un papamóvil blindado, el Pontífice abandonó la prudencia diplomática para señalar directamente a quienes lucran con la guerra. “Quienes saquean los recursos de la tierra que les pertenece, suelen invertir gran parte de las ganancias en armas, en una espiral de desestabilización y muerte sin fin”, lamentó ante una multitud que lo recibió entre cánticos y banderas blancas.
Las palabras de León XIV ocurren en medio de una tensión sin precedentes entre el Vaticano y la Casa Blanca. En los últimos días, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha escalado sus ataques contra el Pontífice, calificándolo de “débil” y “nulo en política exterior”.
La respuesta del Papa no se hizo esperar, especialmente tras las declaraciones del vicepresidente JD Vance, quien recientemente instó al Papa a “ser prudente” y limitarse a temas teológicos.
“Ay de aquellos que manipulan la religión y el propio nombre de Dios para su propio beneficio militar, económico y político”, sentenció el Papa en una clara alusión a sus críticos en su país de origen. “El mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos, pero se mantiene unido gracias a una multitud de hermanos y hermanas”.
La elección de Bamenda como escenario no fue casual. Esta zona, marcada por el conflicto y la inseguridad, se convirtió en el epicentro de un clamor por la justicia social. Al salir de la catedral, el Pontífice bendijo a los fieles mientras se liberaban palomas como símbolo de esperanza para lo que él mismo describió como una “tierra ensangrentada pero fértil”.
Con esta postura, León XIV parece haber trazado una línea definitiva en su gestión: la de un papado activista que no teme enfrentarse al poder político de su propia nación en favor de los países del sur global.
La gira de 11 días por cuatro naciones africanas continuará bajo la lupa de la comunidad internacional, que observa con asombro cómo el "Papa estadounidense" se ha convertido en el principal antagonista moral de la política exterior de su país.

