El titular de la Secretaría de Salud, David Kershenobich, informó que se ha iniciado una investigación exhaustiva para esclarecer las causas de los decesos. Según los primeros hallazgos, la principal línea de investigación apunta a una contaminación en los sueros aplicados, lo que habría desencadenado infecciones graves en el torrente sanguíneo de las víctimas.
Las autoridades detectaron que estos productos eran comercializados bajo falsas promesas de bienestar, promoviéndolos como:
Soluciones contra el cansancio crónico.
Tratamientos con supuestas "células madre".
Sueros fortificados para la revitalización inmediata.
Kershenobich fue enfático al señalar que dichos procedimientos carecen de sustento científico y que, en muchos casos, no solo resultan ineficaces, sino que representan un riesgo mortal al ser administrados por vía intravenosa sin los protocolos de higiene y regulación necesarios.
"Se están analizando muestras y datos clínicos con apoyo de la Cofepris para identificar con precisión el contenido de estos sueros y el foco de la contaminación", detalló el secretario de Salud.
El Gobierno Federal hizo un llamado urgente a la ciudadanía para evitar el uso de servicios médicos informales. El caso de Sonora pone de relieve el peligro de recurrir a establecimientos que no cuentan con certificación sanitaria ni supervisión de expertos.
Recomendaciones de la Secretaría de Salud:
Verificar la certificación: Acudir únicamente a clínicas y hospitales regulados.
Desconfiar de curas "mágicas": Dudar de tratamientos que prometen resultados inmediatos sin respaldo clínico.
Reportar irregularidades: Denunciar ante la Cofepris cualquier establecimiento que ofrezca terapias intravenosas de procedencia dudosa.
La investigación continúa en curso para determinar las responsabilidades legales de quienes suministraron estas sustancias fatales en la entidad sonorense.

