TEHERÁN / NUEVA YORK – El estrecho de Ormuz, la arteria vital por la que transita el comercio energético mundial, ha vuelto a respirar. Este viernes, el régimen de Irán confirmó que la vía marítima permanecerá abierta a la navegación comercial durante el cese del fuego acordado con Estados Unidos, una decisión que ha desactivado —al menos temporalmente— la "bomba de tiempo" económica que amenazaba con un desabasto global.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, fue el encargado de oficializar la medida, asegurando que todos los buques comerciales podrán transitar libremente mientras dure la tregua. Esta noticia llega tras semanas de asfixia logística, donde bloqueos y contrabloqueos entre Washington y Teherán pusieron en jaque el suministro de millones de barriles diarios de petróleo.
La respuesta de los mercados financieros ante la disminución del riesgo geopolítico fue contundente. La incertidumbre que había inflado los costos de la energía se disipó en cuestión de horas, provocando un desplome en los indicadores de referencia:
Brent (Mar del Norte): Cayó un 10.42%, situándose en 89.03 dólares.
WTI (West Texas Intermediate): Registró un descenso del 11.11%, alcanzando los 84.17 dólares.
Esta corrección de precios representa un respiro para las economías importadoras de energía, aunque añade una capa de complejidad para los países productores, quienes ahora navegan en un escenario de mayor oferta y menor presión inflacionaria.
A pesar de la vigilancia internacional, la apertura ha permitido movimientos que no pasan desapercibidos para la inteligencia estadounidense. Se reportó que al menos dos buques de carga sancionados por EE. UU., identificados como el Zaynar 2 y el Neshat, cruzaron el estrecho bordeando la costa iraní con destino al estratégico puerto de Bandar Abbas.
Estos desplazamientos confirman que, incluso en el clímax de la tensión, el flujo marítimo mantuvo pulsaciones mínimas, desafiando las restricciones impuestas por la administración estadounidense durante las siete semanas que suma ya el conflicto.
Aunque la reapertura de Ormuz marca un giro positivo en la crisis de Medio Oriente, el escenario dista de ser permanente. Analistas advierten que la ventana de estabilidad es frágil:
"Cualquier ruptura del acuerdo de alto el fuego podría provocar nuevamente restricciones en el paso marítimo y un repunte inmediato en los precios", señalan expertos del sector.
Por ahora, los barcos que días atrás daban la vuelta ante el temor de una escalada militar han retomado sus rutas. El estrecho de Ormuz vuelve a ser el termómetro de una paz frágil que, por el momento, ha decidido favorecer al comercio global.

