FLORIDA, COLOMBIA – Lo que comenzó como una angustiante búsqueda ciudadana terminó en una tragedia que ha conmocionado a todo el país. Tras casi un mes de incertidumbre, las autoridades confirmaron el hallazgo de los cuerpos sin vida de Mireyda Ordóñez, de 35 años, y su hijo Camilo Alejandro Meneses, de 11 años, sepultados en el patio de su vivienda.
El macabro descubrimiento pone fin a la esperanza de la comunidad de Florida, en el Valle del Cauca, y deja al descubierto un brutal caso de violencia intrafamiliar y de género que ha escalado hasta el doble homicidio.
La alerta se encendió el pasado 19 de abril, fecha en la que se perdió todo contacto con Mireyda y el pequeño Camilo. Durante semanas, familiares y vecinos inundaron las redes sociales con sus fotografías, extrañados de que ambos hubieran interrumpido sus rutinas sin dejar rastro ni llevarse pertenencias o equipaje.
A pesar de las brigadas de búsqueda y la revisión de cámaras de seguridad, no había evidencia de que las víctimas hubieran abandonado el municipio. La sospecha de que algo ocurría dentro del hogar creció hasta que la policía y el CTI de la Fiscalía realizaron una inspección exhaustiva.
El giro dramático ocurrió el pasado 13 de mayo de 2026. Alertados por familiares que notaron tierra removida en el patio de la casa, los investigadores procedieron a excavar. A poca profundidad, la escena de horror se materializó: madre e hijo habían sido enterrados en un intento deliberado por encubrir el crimen.
"Las víctimas nunca salieron de casa por su propia voluntad. Estaban ocultos bajo una capa de tierra en el lugar donde deberían haber estado más seguros", señalaron fuentes cercanas a la investigación.
Desde el inicio de las pesquisas, las autoridades centraron su atención en la pareja sentimental de Mireyda, identificado como Marco Antonio Ramírez Alzate, de 26 años. Sin embargo, la justicia no podrá procesarlo.
El sospechoso: Marco Antonio Ramírez Alzate.
El desenlace: Fue encontrado sin vida en una zona rural de Santander de Quilichao, Cauca.
Hipótesis: Se presume que el hombre se quitó la vida poco después de que se reportara la desaparición de las víctimas, presuntamente abrumado por el asedio judicial o el peso del crimen.
El impacto del caso ha trascendido el departamento del Valle del Cauca. En Florida, los vecinos han realizado vigilias y actos simbólicos para exigir justicia y rechazar la violencia sistemática contra mujeres y niños.
Este suceso deja una profunda herida en la comunidad, evidenciando una vez más la vulnerabilidad de las víctimas en entornos domésticos y la frialdad de quienes, bajo la apariencia de un hogar, ejecutan actos de violencia extrema. Los cuerpos permanecen en Medicina Legal para determinar las causas exactas del fallecimiento y la data de muerte.

