CIUDAD DE MÉXICO – La dinastía de "Los Dinamita" sufre un golpe definitivo en los tribunales. Este martes 12 de mayo, un juez dictó sentencia condenatoria contra el luchador Rogelio "N", conocido en el pancracio como "Cuatrero", imponiéndole una pena de 12 años y 8 meses de cárcel.
Los cargos que enfrentó el gladiador son tentativa de feminicidio y violencia familiar, derivados de una agresión ocurrida en marzo de 2023 contra su entonces pareja, la luchadora chilena Stephanie Vaquer.
Tras un proceso de investigación que se extendió por más de dos años, la audiencia celebrada hoy definió el futuro legal del hijo de la leyenda Carmelo Reyes “Cien Caras”. Aunque la sentencia se fijó cerca de los 13 años, el tiempo efectivo que pasará tras las rejas podría verse modificado por los siguientes factores:
Abono de tiempo: Se le descontarán los dos años que ya pasó en prisión preventiva (2023-2025).
Recurso de buena conducta: La defensa de Rogelio "N" buscará solicitar una reducción de condena por buen comportamiento. Sin embargo, por ley, deberá cumplir al menos la mitad de su sentencia de forma obligatoria.
Posible libertad: De cumplir con los requisitos de conducta y los beneficios de ley, el luchador podría recuperar su libertad en un periodo estimado de poco más de cinco años.
"A la condena se le descontarían los dos años que ya pasó en prisión preventiva... por lo que pasaría menos tiempo en la cárcel", se detalló durante el proceso.
A pesar del fallo condenatorio, la parte afectada no está satisfecha con la resolución. El equipo legal de la luchadora andina, Stephanie Vaquer, manifestó que considera la sentencia insuficiente dada la gravedad de los ataques que pusieron en riesgo su vida.
Se confirmó que el equipo jurídico de Vaquer analiza presentar un recurso de apelación en los próximos días, con el objetivo de que una instancia superior revise el caso y busque incrementar los años de prisión para el agresor.
El caso de "Cuatrero" marcó un precedente en la lucha libre mexicana, donde la violencia de género había sido históricamente invisibilizada. Con esta sentencia, se cierra —al menos momentáneamente— el capítulo de uno de los herederos más importantes del bando rudo, cuya carrera profesional ha quedado sepultada bajo los cargos criminales que hoy lo mantienen bajo custodia penal.

