El proyecto es encabezado por Yair Zúñiga Rivera, estudiante de noveno semestre de la carrera de Ingeniero Agrónomo, quien se encuentra en la etapa final de una investigación que busca transformar residuos comunes en potentes nutrientes para el campo tamaulipeco.
La investigación, dirigida por la reconocida investigadora Juana María Coronado Blanco, evalúa el impacto de diversos sustratos orgánicos en el desarrollo de las lombrices. Entre los materiales analizados se encuentran:
Estiércoles: De origen equino, bovino y caprino.
Residuos vegetales: Cáscaras de plátano y sandía.
Hasta el momento, los resultados preliminares señalan que los tratamientos basados en estiércol bovino han sido los más eficaces para la generación de lixiviados, ofreciendo una alternativa viable para reducir la dependencia de fertilizantes químicos.
Para Zúñiga Rivera, este trabajo va más allá de un requisito académico. El joven investigador destacó que el estudio permite comprender el comportamiento biológico de las lombrices y abre la puerta a la obtención de certificaciones orgánicas, un valor agregado crucial para los productores actuales.
“La idea es tener una detección temprana de los mejores insumos para obtener nutrientes mediante procesos biológicos controlados, permitiendo que los productores tengan una opción amigable con el medio ambiente”, señaló el estudiante.
Con la mirada puesta en el futuro, Yair Zúñiga planea continuar su formación en estudios de posgrado para aplicar estos lixiviados específicamente en cultivos de cítricos, una de las actividades económicas más importantes de la región centro de Tamaulipas.
Con estas iniciativas, la UAT reafirma su compromiso con el desarrollo sostenible, impulsando investigaciones que no solo forman profesionales de alto nivel, sino que generan conocimiento práctico y aplicable para el beneficio de los sectores productivos del estado y del país.

